La apropriación del espacio público por jóvenes artistas paulistas

Los artículos representan sólo la opinión de sus autores.

Por Eleonora Aronis

São Paulo, ciudad de más de once millones de habitantes, ha visto, desde los años 70, como su espacio público ha sido tomado por obras viales, violencia y abandono; donde la población, como respuesta, se refugia en espacios cerrados, detrás de paredes cada vez más altas, en una ilusión de seguridad. Así, las actividades de ocio han quedado casi completamente restringidas a ambientes cerrados, con entrada de pago, segregando cada vez más una población que ya vive una enorme desigualdad social. Con los espacios vacíos de la ciudad abandonados, la mayor parte de los paulistas vive el ansia de esconderse por detrás de vallas, cámaras de seguridad y coches blindados. Es en medio de este panorama que grupos de jóvenes artistas y colaboradores, descontentos con la situación de la ciudad, como en un contra movimiento, están cambiando la atmosfera de los vacíos urbanos. A través de eventos temporales e itinerantes, los vacíos de la ciudad están siendo ocupados y transformados, cambiando la relación entre las personas y el espacio urbano.

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Una de las iniciativas pioneras del movimiento fue la fiesta Voodoohop, creada por Thomas Haferlach hace cinco años en un burdel de la Rua Augusta- referente importante de la noche alternativa de São Paulo- que posteriormente se ha desplazado a un edificio abandonado y ahora se da en calles y plazas. Cuando este evento empezó a perder fuerza, algunos de sus DJs crearon sus propias fiestas, y el movimiento evolucionó. De acuerdo con Carlos Capslock, uno de los organizadores de estos eventos, en una entrevista para el periódico Folha, “Nuestro movimiento tiene que ver con la necesidad de sentirnos más libres”. Estas fiestas abiertas, al aire libre, donde no hay control de entrada ni de salida, donde las barras son improvisadas y los invitados son parte de todos los estratos de la sociedad, apuntan que la voluntad no es sólo de hacer fiestas, sino de demarcar el territorio y transformar un espacio del que el gobierno no se ocupa: Devolver la ciudad, abandonada desde hace mucho tiempo, a las personas. Por cuestiones de reglamentación, y para mantener los eventos interesantes, normalmente las fiestas son itinerantes; ocurren con bastante frecuencia- pero en sitios variados y con fechas aleatorias- y los invitados son avisados a través de redes sociales. De acuerdo con el urbanista francés Luc Gwiazdzinski, “Es la vuelta de una ideología punk, un fenómeno que dice mucho sobre como los espacios urbanos pueden ser maleables”

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Estas fiestas han crecido cada vez más, tanto en tamaño como en visibilidad, ocupando espacios cada vez más grandes, como es el caso de la fiesta Buraco da Minhoca – “Agujero de la lombriz de tierra” – que tiene lugar en un túnel del casco viejo de la ciudad. En este espacio son frecuentes las ocupaciones espontáneas que ponen de manifiesto un uso más democrático del territorio urbano. A pesar de la primera respuesta negativa y truculenta de la policía militar, la insistencia de los frecuentadores llamó la atención de las autoridades y alcanzó la legalización del espacio para fiestas. Por lo tanto, nos encontramos en frente de un movimiento que parte de las personas pero que empieza a, efectivamente, actuar en la esfera política formal.

Además del constante cambio de la noche en la capital paulista, los movimientos de jóvenes artistas y colaboradores también organizan eventos durante el día con el mismo objetivo: ocupar los espacios vacíos de la ciudad. Estos eventos también tienen gran importancia en la construcción de una nueva relación entre las personas y el espacio urbano. En ellos destaca la participación de sectores de la población como gente mayor y niños, que no frecuentan los eventos nocturnos. Los colectivos que impulsan este movimiento ocupan los espacios con ferias itinerantes, mobiliario ligero (como hamacas), comidas colectivas, presentaciones, clases de yoga, actividades para niños, actuaciones y fiestas. Estos eventos ocurren tanto por su propia cuenta, como es el caso de MUDA -que organiza desayunos en calles del casco viejo para los vecinos- como con el soporte de instituciones privadas, como es el caso de Bela Rua -que, con el soporte financiero de empresas, ha construido un cubo itinerante donde ocurren actividades culturales en diversos vacíos poco utilizados de la ciudad.

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Marco Bonazzoli, estudiante de administración, que ha empezado un negocio de hamacas ligeras y coloridas, y las utiliza para ocupar tanto vacíos urbanos como también de atracción en fiestas; cuando se le ha preguntado cómo y por qué ha empezado esta actividad, dice:

“Después de empezar a hacer las hamacas fue algo muy natural y evidente para mí el deber de realizar intervenciones en los eventos. He tenido una aproximación a la producción cultural y, de esto, lo que más me interesa son las acciones de ocupación del espacio público. Organizo y frecuento ese tipo de eventos; las intervenciones hechas con las hamacas son una forma de insertarme, agregar y, también, apoyar ese tipo de iniciativa. Mientras iba realizando las intervenciones, más me interesaba por ellas porque las personas quedan muy contentas y las hamacas permiten, de una manera sencilla y rápida, cambiar un espacio radicalmente. Este espacio obscuro e incómodo se transforma en un lugar agradable y de convivencia. Además, ahora las redes tomarán otras proporciones, porque las personas que las adquieren pueden ponerlas en cualquier sitio; entonces su relación con el espacio cambia, ya sin mi presencia, y las personas, con el producto, empiezan a cambiar la ciudad por su propia cuenta”.

De esta manera, aunque São Paulo es descrita como una metrópoli violenta por una gran parte de los brasileños, donde la calle no pertenece a nadie, el efecto de estos colectivos ya puede ser percibido. No sólo las personas van utilizando más los espacios de la ciudad, como describe Raquel Rolnik en su blog;

“Los parques (que antes eran vacíos) están siempre llenos. Si hay un área con un mínimo de calidad y cuidado, se llena de gente. En los fines de semana, no sólo en los parques, también en las plazas hay siempre gente haciendo picnics (…) En la Vila Madalena, un barrio de la ciudad, en la plaza de las corujas, un grupo está empezando un huerto colaborativo. Y, parece que no es el único… de acuerdo con sus promotores, varias otras iniciativas de este tipo están ocurriendo en este y en otros barrios de la ciudad”

10653708_363135653862976_5536227118900814000_nSino que también están luchando, lideradas por los colectivos mencionados, por la implantación de nuevos espacios públicos. En diciembre de 2013, por ejemplo, el movimiento Parque Augusta ocupó una gran área verde en la región central de la capital; un solar que había sido vendido a una promotora para la construcción de edificios y de un parque cerrado y privado, exigiendo que las autoridades transformen el espacio en un parque público. Los colectivos de artistas ocuparon el espacio con fiestas y actividades, y centenas de personas que participaron en la ocupación firmaron documentos para que el parque fuese creado. Así, el impacto de lo que vienen haciendo los colectivos con la ocupación del espacio público transciende la ocupación de los vacíos urbanos y, a través del impulso de la gente, empieza, en efecto, a cambiar la ciudad.

São Paulo, ciudad de más de once millones de habitantes, que ha visto, desde los años 70, su espacio público ser tomado por obras viales, violencia y abandono empieza a presentar un movimiento en el sentido contrario, con la apropiación del uso más permanente de las calles, de los paseos y de las plazas; gracias a los colectivos de jóvenes artistas y colaboradores que han liderado la ocupación de los espacios vacíos y públicos de la ciudad; ellos han enseñado a una población ya desacreditada la posibilidad de uso de la ciudad hecha por y para las personas, a pesar de la negligencia del poder público; que ahora, con la nueva administración, también empieza a caminar en este sentido. Así, las paredes paulistanas ganan cada vez más color, las plazas más uso y las calles más vida: hoy ya es posible trazar una perspectiva de una ciudad distinta.
Fuentes

http://www1.folha.uol.com.br/ilustrada/2014/11/1551151-baladas-de-sp-tomam-viadutos-pracas-e-ocupacoes-urbanistas-festejam.shtml

http://girasp.com.br/2014/11/manifesto-da-noite-em-busca-de-uma-cidadania-24h/

http://raquelrolnik.wordpress.com/2012/11/01/leitores-comentam-o-uso-dos-espacos-publicos-em-sao-paulo/

http://raquelrolnik.wordpress.com/2012/10/25/de-dentro-pra-fora-sera-que-sao-paulo-esta-valorizando-mais-seus-espacos-publicos/

http://www.oesquema.com.br/bateestaca/2014/03/17/a-balada-que-e-a-cara-de-sao-paulo-hoje-acaba-de-ser-legalizada/

http://www1.folha.uol.com.br/saopaulo/2014/03/1425618-prefeitura-regulariza-uso-de-tunel-na-rua-augusta-para-festas.shtml

http://www.facebook.com/parqueaugustaja

http://www.belarua.com.br/#o-que-ja-fez

http://www.facebook.com/RedesArlecchina

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