Interludio: entre doméstico y lo laboral

Los artículos representan sólo la opinión de sus autores.

Por Martina de Barba

Nos despertamos y sin tener alternativa alguna, nos encontramos en un presente que se caracteriza por ser cada vez más caótico, cada vez más impredecible, situado en un mundo, en un país, en una sociedad, en un barrio al que todos los dias crece en numero y incrementa su poblacion.
Smart City: ¿la ciudad venidera?

A lo largo de los últimos años, se han desarrollado vestigios en pos de proponer modelos nuevos para las problemáticas que están comenzando a evidenciarse en las ciudades. Entre las múltiples mociones, se promueve por parte del sector empresarial la propuesta de Ciudades inteligentes, o como suele denominarlas ” Smart Cities”. Se ha hablabo mucho de ellas, ya sea para adularlas o criticarlas. Mientras tanto, las ciudades inteligentes ganaron lugar en los medios de comunicación, abriendo su camino hacia el próximo paisaje urbano.

¿Cómo es la Ciudad del futuro? En este caso considero extremadamente vigente en términos fenomelógicos las reflexiones de Jane Jacobs, o el enfoque de Lynch. La ciudad a mi parecer no se desliga del concepto “ciudadano”. Es decir, no deberían existir diferencias entre uno y otro, sino que uno delimita y al mismo tiempo se adapta al otro. Este criterio pareciera bastante lógico y redundante, sin embargo considero que esta relación se debilita año tras año.

Entiendo el espacio público como la fuerza o el potencial dentro de las ciudades ya que es el espacio de intercambio social entre los ciudadanos, seres humanos que viven en sociedad. Él mismo fomenta la interacción entre personas, es el espacio político, es el espacio de debate, de encuentro. De carácter heterogéneo, es donde conviven y concentran las diferencias, donde surge la diversidad, donde surge lo imprevisible, donde se posibilita la innovación y donde el ciudadano define su identidad.

A causa de los avances tecnológicos y la dependencia que se genera en torno a ella, estos conceptos parecen ser reemplazados por la fantasía de una ciudad multi-conectada, perdiendo las conexiones verdaderas entre sus ciudadanos. Por evidente que pueda parecer, el concepto “Inteligente” termina ensombreciendo al de “Ciudad”, alentando un discurso en pos de los avances tecnológicos, seduciendo con sus magníficos servicios, ignorando las componentes físicas que hacen a la ciudad y su sustancia de acción colectiva.

Es por esto que estimo que la vertiente física y territorial de la ciudad inteligente, parece estar dejada de lado. Quizás hoy en dia, aun más estemos cegados de cuales serían los impactos del habitar en un mar de datos, y que tipos de implicancias generaría esto en las formas de ocupación urbana. Es por esto que considero que se le debe a esta gran fuerza impulsora una re-lectura de las variables que la configuran. Se debe generar un cuestionamiento de lo que se aproxima al diseño de ciudades en camino hacia estos nuevos formas de ordenación del espacio urbano para que influyan de manera positiva en la vida de sus ciudadanos.

Nuevas formas de habitar, nuevas oportunidades.

¿Cuales son sus oportunidades? Es cierto que las Ciudades inteligentes abren una ventana hacia nuevas oportunidades de innovación en la forma y usos urbanos, delimitados por los amplios servicios que las tecnologias aportan, que se deben incorporar en los procesos de diseño y planeamiento urbano. Dado al desarrollo y complejidad que requiere ofrecer con este artículo una narrativa que abarque todos sus aspectos, me posicionaré sobre los cambios en las formas de trabajo.

Los cambios producidos por las Ciudades inteligentes deben equiparar un diseño que se haga cargo de una efectiva ocupación y aprovechamiento del espacio urbano. Entendiendo el mismo, como combinación de usos mixtos y flexibles. La adaptación a esta gran fuerza , como es la tecnología, debe estar acompañada de diseños que permitan estos cambios en las formas de habitarla y que faciliten el uso de las mismas, sin dejar de lado, la ciudad como ente físico y la ciudadanía como espacio propio de interacción entre sus habitantes.

El paisaje urbano ya hoy en dia está dominado por todo tipo de pantallas. Es por esto que escenarios de interacción entre las personas que comparten espacios comienzan a desaparecer, experimentando estados paralelos en pantallas que reflejan otras realidades, excepto la vivida en ese momento y ese lugar. La mega-comunicación parece que se lleva por delante la comunicación directa.

Deslocalización del trabajo: Surgimiento de los terceros espacios

Con respecto a los espacios de trabajo surgieron los “third spaces” como apropiación de lugares públicos y privados, en extensión o reemplazo de la tradicional oficina. Cafés, resturantes, plazas, corredores son ocupados como nuevos lugares para desarrollar la vida profesional. El uso espontáneo y la apropiación de estos mismos esta revolucionando las formas de trabajar, la cultura de las organizaciones y las gestiones de empresas, así como el aprovechamiento de los espacios físicos de la ciudad, que gritan cambios urgentes hacia la manera de entender los usos de la misma.

Surgieron los conceptos como co-working en terceros espacios, entre el trabajo y el hogar. Las oportunidades parecieran ofrecer un desafio hacia nuevas formas de trabajo, donde las típicas oficinas parecen quedarse cortas. Características de estos nuevos espacios son la hibridación, transición, flexibilidad, en los que unos pocos recursos tecnológicos son necesarios para congregar a un grupo de personas con similares caracteristicas. Los beneficios de estas agrupaciones es que tienen la capacidad de convertirse en posibilidades de interacción y cooperación entre sus congregantes, generando innovación, valores añadidos a las clásicas ordenaciones.

Hacia el diseño de viejos espacios con nuevas cualidades

Es así como el espacio público se diversifica, no siendo unicamente un lugar de transición o de recreación sino que suma cualidades laborales. Esta gamificación del espacio, es que la puede abrir la puerta hacia un mundo de posibilidades y retos hacia el diseño de estos espacios. Los cambios en algunas empresas quizas muestren el camino a seguir. Soluciones, o mejor dicho adaptaciones como son la “virtualización de los escritorios de trabajo” muestran el mundo de posiblidades que hay por delante. Esto fomenta el re-pensar los fundamentos de lo intricamente necesario para poder realizar tareas profesionales, asi como los términos que sí se pueden adaptar a nuevas formar de organizacion espacial que permitan el intercambio productivo entre profesionales.

La ubicación del individuo-ciudadano superconectado en una ciudad que viene definida por la manera de habitar la misma (comprendiendo dentro de esta palabra dormir, trabajar y recrear) impulsa a diseñarle vivencias fructíferas, liberandolo del espacio físico de su oficina, abriendo hacia una nueva experiencia como puede ser lo llamado ” the city is the office” .

Nosotros, futuros actores sociales directos de lo que tradicionalmente se ha llamado ” hacer ciudad” y en nuestra condición inigualable de ser a su vez amantes de las mismas, nos depara un cambio de rol. Ya no se trata de imponer o condicionar sino de observar al ciudadano como la herramienta más fiel a la hora de proyectar. Estar atento a los cambios espontáneos y los gritos internos reclamando adaptación de los sistemas tradicionales. De esta manera complejizando el modelo que propone la Smart City.

Considero que la ciudad es un proceso, un dinamismo constante. Hay un futuro (en el caso de la Smart City, que viene de la mano de los avances tecnológicos) el cual traerá consigo nuevas necesidades junto con nuevos usos, por lo que lo que hagamos hoy cobrará otro tipo de sentido en el mañana. La arquitectura que hagamos nunca debería considerarse como finalizada, se deberá adaptar a los cambios a lo largo del tiempo. Por esto estimo que deberíamos hacer arquitectura apta para soportar añadidos. Es necesario el entendimiento de las dinámicas de la ciudad para poder proyectar en ella. La deslocalización de la fuerza de trabajo y su dispersión por la ciudad, consecuencia que ya podemos observar en las grandes urbes, abre posibilidades en zonas aptas para convertirse en el interludio entre lo doméstico y lo laboral. El diseño y el equipamiento de estos espacios híbridos debe comenzar por abarcarse, en pos de un aprovechamiento del espacio urbano, reforzando las cualidades inneglables de la ciudad, las que hacen a su esencia. El futuro aunque inabarcable está por explorar.

 

Bibliografía
-JACOBS, JANE. 1973. Muerte y vida de las grandes ciudades americanas. (Madrid, Ediciones Península)
-BORJA, Jordi.2003. La ciudad conquistada. (Madrid, Alianza Editorial)
-SARLO, Beatriz. 2009. La Ciudad Vista. (Buenos Aires, Siglo Veintiuno)
-http://www.smartcityexpo.com/ 10/11/13
-http://urban360.me/tag/smart-cities/ publicación del 05/05/12

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