Interpretando la sociedad desde la arquitectura (II)

 

Este artículo forma parte de un capítulo extra del libro Arquitectura y Política, de Josep Maria Montaner y Zaida Muxí publicado por la editorial GG.

(ver primera parte de este articulo)

Interpretando la sociedad desde la arquitectura

Por lo tanto, libros como Vers une architecture de Le Corbusier, Aprendiendo de Las Vegas de Venturi, Izenour y Scott Brown, o Delirious New York de Koolhaas trazan el itinerario de una tipología de textos que tienen en común el hecho de partir de una interpretación de la sociedad; propuestas de libros y proyectos que aprovechan todas las posibilidades de los medios de comunicación de masas para proponer sus propias alternativas.

Hemos de reconocer que nuestra cultura de masas, expresada en el predominio de los medios de comunicación, información y ocio y en los mitos actuales de Internet, es mucho más una herencia del pop y de la cultura comercial norteamericana que de las tradiciones críticas, realistas y problematizadoras de Europa y Latinoamérica. Por mucho que se acerque a la aceptación de la realidad tal cual es, tienen pocas raíces en el espíritu crítico y en la voluntad de transformación de la sociedad. Y ninguna aproximación a la realidad permite avanzar si no es aplicando una mirada crítica sobre dicha realidad. Miradas realistas, como las de Venturi, Scott Brown o Koolhaas, siendo inteligentes y clarividentes, pueden ser interpretadas como ambiguas y estetizantes, y pueden terminar engrosando la banalidad del consumo.

Albert Camus, defendiendo la primacía y la complejidad de la realidad, escribió: “El arte, en cierto sentido, es una rebelión contra el mundo en lo que éste tiene de fugitivo e inacabado: no se propone, pues, sino dar otra forma a una realidad que sin embargo él está obligado a conservar, porque ella es la fuente de su emoción. En este sentido todos somos realistas y nadie lo es. El arte no es ni el repudio total de lo que existe, ni la aceptación total de lo que existe. Es al mismo tiempo repudio y aceptación. Y por esto no puede ser sino un desgarramiento perpetuamente renovado. El artista se encuentra siempre en esta ambigüedad, incapaz de negar lo real y sin embargo eternamente dedicado a discutirlo en lo que lo real tiene de eternamente inacabado”8. El realismo progresista de Albert Camus se nutría de una realidad que no es suficiente con reconocer, admirar y recrear, sino que, al mismo tiempo, es necesario esforzarse por transformar y mejorar.

No se trata de volver a un pasado existencialista y humanista, pero si de aprender a aplicar una nueva mirada crítica, que busque lo esencial y auténtico de una realidad que se sabe compleja y diversa, no a la manera del Pop Art, es decir a través de los medios, imágenes y reproducciones que durante décadas han manipulado y estetizado esta realidad, sino a través de la atención directa a los hechos, a las experiencias y a los fenómenos, analizando cada obra en su contexto, según del conocimiento real de la diversidad cultural en su propio lugar y en sus espacios de conflicto, a partir de unas nuevas éticas políticas y arquitecturas que interpreten, creen y actúen siguiendo el compromiso con la sociedad y con su memoria. Una nueva interpretación que, sin duda, puede aprender mucho del método y las aportaciones de estos arquitectos clarividentes, que han actuado a la vez como sociólogos y como creadores; yendo, sin embargo, más allá que lo que ellos han visto, descrito y propuesto.

Otterlo circles de Aldo van Eyck
Otterlo circles de Aldo van Eyck

El arquitecto como antropólogo

Paralelamente a la difusión de los escritos de estos autores, que tienen en común esta mirada a la sociedad, se ha dado la experiencia de arquitectos con un afán especial por ir más allá de las sociedades contemporáneas y buscar invariantes temporales en el terreno de los estudios antropológicos, en la línea de Claude Lévi-Strauss.

El primero de ellos fue Aldo van Eyck (1918-1999), en sintonía con el arquitecto e historiador Joseph Ryckwert y la revista Forum, en la que trabajó como editor y en la que publicó sus investigaciones a principios de los años sesenta. Este arquitecto holandés se dedicó a los estudios de tribus africanas, como los dogon, para encontrar arquetipos en los modos de habitar, buscando formas intemporales que aplicaría en proyectos suyos como el Orfanato en Ámsterdam (1955-1960) y la Casa Colonia Hubertus (1973-1978), también en Ámsterdam. Previo a su trabajo como arquitecto independiente y a su participación en el Team 10, van Eyck trabajó en el Departamento Municipal de Obras Públicas de Ámsterdam desde 1946 hasta 1951, proyectando pequeñas plazas en espacios urbanos residuales según el plan de la urbanista Jakoba Mulder.1

En esta línea de trabajo también encontramos a Jane Drew (1911-1996) y Maxwell Fry (1899-1987) quienes, después de su experiencia en África occidental, fueron llamados para proyectar Chandigarh. Su capacidad de observar las relaciones y usos de los espacios es parte del éxito de esa ciudad moderna Índia. Drew y Fry fueron expertos en las relaciones entre arquitectura y medio ambiente y publicaron varios libros sobre arquitectura tropical.

El teórico Christopher Alexander (1936) ha puesto especial énfasis en los modos intemporales de construir, más allá de las modas y materiales de la arquitectura moderna, creando un sistema, los patterns, que, partiendo de estos invariantes a diversas escalas, recrean proyectos de espacios cerrados y abiertos idóneos, dentro de la topofilia o pasión por las buenas relaciones espaciales.

John Turner (1922), arquitecto próximo a la sociología y a la antropología, es ya un clásico de la defensa de los movimientos urbanos y de la participación, expresado en sus ensayos sobre las experiencias de autoconstrucción en Brasil y Perú y en textos suyos como Todo el poder para los usuarios (1977). Influido tanto por la corriente Arts and Crafts como por el pensamiento anarquista británico representado por Colin Ward y Oscar Lewis, Turner planteó un enfrentamiento al urbanismo moderno y a la sociedad industrializada, reivindicando, como Bernard Rudofsky, la libertad de los usuarios para crear una arquitectura vernácula y auténtica. Su colaboración con la política del Banco Mundial entre 1983 y 1990, en planes de vivienda pública para pobres en los países en desarrollo, le granjeado las críticas de los radicales que lo consideran un traidor y lo califican de ex-anarquista que promovía programas “anarco-neoliberales”. Desde Estados Unidos y Gran Bretaña se ha dedicado a promocionar el diseño comunitario y la autoconstrucción. En 1983 creó la ONG AHAS, para consultas técnicas gratuitas. Y desde 1989 colabora en la ONG Trustee of the Hasting Trust dedicada al desarrollo urbano sostenible. Próximo a van Eyck, Alexander y Habraken, Turner prioriza la búsqueda de unas herramientas para la construcción de las comunidades locales y unos principios universales compatibles y adaptables.2

También el holandés John N. Habraken (1929) ha puesto en funcionamiento otro sistema, el de los soportes, que permite ir a la raíz de las costumbres en los usos del espacio doméstico y en el mantenimiento de las estructuras urbanas históricas: los soportes permiten separar lo fijo e inamovible de todo lo que es relleno interior o elementos separables; además, facilitan la vuelta a un diseño colectivo y compartido.

Lina Bo BardiCorolario: La aportación de Lina Bo Bardi

Posiblemente existe ya un caso de arquitecta contemporánea que supo aunar tanto la vocación sociológica de aprender de la sociedad, expresado en su época en Italia como periodista, como la voluntad de conocer a fondo la cultura primitiva, en este caso la brasileña, es decir, trabajando como antropóloga. Es la experiencia de Lina Bo Bardi (1915-1992). Paulatinamente, en la obra de Lina Bo Bardi fue entrando todo su conocimiento social, su interés por la simplicidad y eficacia del arte popular, su afición a las costumbres tradicionales, su defensa de la potencia de la naturaleza y su profundización en los conocimientos antropológicos.3

Sin embargo, en esta voluntad de los arquitectos de actuar como sociólogos y antropólogos, los auténticos, más que los famosos, son aquellos que trabajan de manera anónima en ong’s como Arquitectos sin Fronteras, el HIC (Habitat Internacional Coalition), en talleres participativos, como mediadoras y mediadores en los deseos de los grupos, etc. En la mirada de estos arquitectos hacia lo cotidiano se observa y se rescata lo intemporal y profundo del habitar, ligándolo al derecho de hombres y mujeres a una vida digna.

1 Véase el próximo capítulo 4, “Acción política desde la arquitectura”.

2 Turner vuelve a ser citado en el capítulo 16 dedicado a los “slums”.

3 Sobre Lina Bo Bardi véase su tratado teórico Contribução Propedêutica ao Ensino da Teoria da Arquitetura, Instituto Lina Bo e P.M. Bardi, São Paulo, 1957; y textos como Josep Maria Montaner, “Arquitectura y mímesis: la modernidad superada” en La modernidad superada. Ensayos sobre arquitectura contemporánea, Ed. Gustavo Gili S.A., Barcelona, 2011.

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